La Fe Consumada En El Hijo

Texto:

(Hebreos 11:13) “Conforme a la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo

(Hebreos 12:2) “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…”

La Tensión de la Antigua Fe

Cuando leemos el testimonio que da Hebreos 11, a menudo nos quedamos maravillados por las hazañas de los antiguos: reinos conquistados, bocas de leones cerradas, ejércitos derrotados. Sin embargo, hay una tensión que recorre toda su historia.

La fe de los antiguos patriarcas y profetas era una fe de expectativa. Era una fe que esperaba y miraba hacia un horizonte lejano. Como dice el autor de Hebreos, ellos “saludaban lo prometido de lejos”.

Imagina a alguien en un muelle, viendo un barco apenas visible en el horizonte; sabe que viene, confían en que llegará, pero no puede tocar ni disfrutar la carga que trae.

Así era la fe de los antiguos. Su fe era activa, pero incompleta. Vivían bajo la promesa de “algún día”. Su vínculo con Dios se basaba en sombras y tipos de lo que había de venir. Los sacrificios debían repetirse, el velo seguía cerrado y el descanso era algo futuro. Su fe, aunque genuina y poderosa, era una fe que esperaba.

El Giro: La Fe del Hijo

Pero entonces, la historia cambia drásticamente. Pablo dijo en Gálatas 4:4 “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo…”

Aquí es donde entra el contraste glorioso. La fe que tenemos hoy no es simplemente una continuación de la fe de Abraham; es cualitativamente diferente porque se funda en la Fe del Hijo.

Jesús no solo es el objeto de nuestra fe, sino que Hebreos 12:2 lo llama el Autor y Consumador de la fe.

  • Autor: Él inició el camino.
  • Consumador: Él lo terminó. La palabra griega implica llegar a la meta, perfeccionar, completar totalmente.

Amados, la fe de Cristo fue una fe de obediencia perfecta. Donde Adán falló, y donde Israel tropezó, Jesús prevaleció. Él vivió la vida perfecta de dependencia del Padre y fue a la cruz creyendo que Dios lo levantaría. Cuando Jesús gritó “Consumado es” (Juan 19:30), no solo estaba terminando su sufrimiento, estaba terminando la era de las “sombras” y la “espera”.

Una Realidad Ya Lograda

Por lo tanto, la fe en Cristo, no es una fe de “ojalá suceda”, sino una fe de “ya sucedió”.

A diferencia de los antiguos, nosotros no miramos hacia adelante esperando que Dios provea un cordero; miramos hacia atrás al Cordero que ya fue inmolado y hacia arriba al Sumo Sacerdote que ya está sentado.

El contraste es vital para tu vida diaria:

  1. La fe antigua luchaba para obtener la victoria.
  2. La fe del Hijo descansa en una victoria ya obtenida.

Si hoy estás luchando, tratando de “creer lo suficiente” para que Dios te acepte, o esforzándote para que Dios se mueva a tu favor, estás operando bajo la antigua economía. La fe del Nuevo Pacto es un reposo. Es el descanso profundo de saber que la obra necesaria para tu salvación, tu justificación y tu santificación ya fue completada por el Hijo.

El Hijo ya cruzó la meta. Él es el Consumador de la fe y tú estás escondido en Él. Por lo tanto, tu fe no tiene que cargar con el peso de lograr lo imposible; tu fe solo necesita recibir lo que Él ya logró.

Para meditar hoy: ¿Estás viviendo una fe como alguien que todavía está esperando en la orilla a que llegue el barco de la gracia, o estás viviendo como alguien que ya está disfrutando del banquete que el Capitán trajo a tierra?

Oremos

Padre, gracias por la fe que Cristo ya logró y consumó, y el hecho de poder vivir por esa misma fe. Hoy decido dejar de luchar con mis propias fuerzas y decido descansar en Tu obra terminada. Que hoy pueda vivir, no desde la ansiedad de la espera, sino desde la seguridad de Tu victoria. Amén.

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Uziel Reyes
Uziel Reyes
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