Reformadores en cada Generación

Octubre 31, 2017

Estoy en casa y mientras me preparo para ministrar en nuestro congreso “Edificando Ciudades 2017”, meditaba sobre la conmemoración de la reforma protestante. Y quiero compartir contigo, que siempre tienes la gentileza de leerme, unos pensamientos a fin de producir una profunda reflexión. Te anticipo que no te tomaré mucho tiempo.

 

Casi todo el mundo cristiano celebra hoy los 500 años de dicha reforma iniciada por Martín Lutero allá en el año 1517. Hombres como Lutero, Calvino, Zwinglio, John Knox, entre otros, son recordados y reconocidos como reformadores por atreverse a objetar lo que la Iglesia Católica venía promulgando como fe.

 

Pero más allá de la buena labor que estos reformadores realizaron, y de la luz que por gracia recibieron para descubrir que algo no estaba del todo acertado con la verdad de la Palabra. Creo que debemos considerar que Dios siempre, y en todas las generaciones, ha tenido REFORMADORES que suman a su causa trayendo libertad en los oprimidos por la mentira y la religión.

 

Desde que el hombre fue echado del Edén, Dios ha levantado a hombres y mujeres, en cada generación, para que reformen, con la luz que él les ha dado, aquello que se deformó.

 

Lo que quiero decir, es que no nos debe sorprender lo que Lutero y otros hicieron, o lo que es peor aún, que no reconozcamos a los reformadores que HOY ESTÁN ENTRE NOSOTROS. Sí, Dios en cada generación levanta reformadores, para que cada generación vuelva a la forma original con la que Él constituyó a la humanidad.

 

Moisés, Josué, Isaías, Jeremías fueron reformadores. A éste último Dios le dijo “Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar”. (Jeremías 1:10). Todas estas características son funciones de un reformador.

 

Juan el Bautista vino con una palabra reformadora para abrirle el camino a Jesús. El escritor de Hebreos reconoce a Jesucristo como el reformador de todas las cosas. (Hebreos 9:9-10). El Apóstol Pablo fue un reformador en toda la expresión de la palabra. No había una palabra de Pablo, que la utilizara para rellenar una oración, todo lo que hablaba era para reformar la religiosidad de sus oyentes.

 

Algo importante que vale la pena resaltar, es la expresión “protestantes”. Hay que tener cuidado con los términos. Aceptar que somos protestantes es reconocer que la iglesia de Cristo viene del catolicismo. En el caso de los reformadores sí, todos ellos tenían un trasfondo católico. Pero no quiere decir, que la Iglesia de Cristo viene del catolicismo. Por lo tanto, no considero la expresión “protestantes” para la iglesia de Cristo.

 

La iglesia de Cristo no salió ni del catolicismo ni de ninguna otra religión, ella fue engendrada y manifestada por Cristo el dueño y Señor de la iglesia. Por consiguiente, si tu eres iglesia NO eres protestante.

 

En conclusión. Qué bueno que se pueda recordar la labor realizada por los reformadores de 500 años atrás. Pero debemos considerar que es mejor si reconocemos a los REFORMADORES que Dios ha levantado en esta generación.

 

En tu ciudad, en tu nación, en las congregaciones, hay hombres y mujeres que Dios los ha levantado para esta reforma de gracia. ¿Por qué no llamarles y darles las gracias por su tarea reformadora? ¿Por qué no reconocerles por el trabajo realizado? Hoy Lutero no está, pero están ellos. ¿No merecen todo nuestro reconocimiento? Gracias a su trabajo de reforma, hoy nuestras vidas son edificadas y libres de toda mentira religiosa.

 

Es un peligro pensar que la reforma fue un hecho puntual del siglo XVI. Es un peligro no contar con reformadores en cada generación, por qué, porque la reforma es un proceso que continua aún el día de hoy, ella consiste en sacar a la luz toda estructura de mentira del hombre considerada como verdad.

 

La reforma NO es un hecho puntual de Lutero. Es un movimiento del Espíritu en cada generación. Hoy tenemos reformadores con más luz que los del siglo pasado. Considero que como generación, debemos reconocer a esos hombres y mujeres, y darles las gracias por edificar nuestras vidas en este proceso de reforma. Conozco a algunos que los reconozco como tal. Con su gracia le han aportado tanto a esta generación que creo que estamos en deuda con ellos.

 

La reforma no es un hecho puntual de Lutero. Es un movimiento del Espíritu en cada generación.

 

Desde mi escritorio extiendo mis mas sincero agradecimiento. Soy un bendecido por conocerles. Omitiré nombres pero los llevo en mi mente y corazón. A todos esos reformadores les digo muchas gracias por tanto. QUE EL PADRE LES RECOMPENSE DE MANERA RICA Y ABUNDANTE.

 

¿Y tú, ya identificaste a ese reformador para reconocerlo y honrarlo?

 

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