RECOBRANDO LA MEMORIA

Junio 5, 2017

Con la avasallante evolución de la tecnología, en los últimos años han surgidos términos propios a ella. Uno de ellos es “memoria”, en ese sentido, las computadoras usan memoria, los smartphone usan memoria, las nuevas grabadoras de audio usan memoria, las cámaras filmadoras y fotográficas usan memoria. En fin, las memorias se han convertido en un accesorio altamente importante en el desarrollo individual, domestico y profesional de nuestros días.

 

Antropológicamente hablando, cuando se habla de recobrar la memoria, se tiene la idea de alguien que tuvo memoria, pero por alguna razón la perdió, luego en algún momento de su amnesia logró recuperarla. A eso se le llama, recobró la memoria.

 

¿Qué es perder la memoria? Científicamente, es la incapacidad de recordar información o datos personales.

 

También es una función cerebral, un fenómeno de la mente que permite al organismo codificar, almacenar y recuperar información.

 

 

Pero a la memoria que me refiero en esta oportunidad, es a la memoria espiritual, ya que a diferencia de la memoria almática, la memoria espiritual recuerda lo espiritual.

 

La memoria almática, en la mayoría de los casos, recuerda las heridas, el rechazo, el fracasos, la frustración, la traición, el pecado que arrastra, entre otros. Pero insisto, la memoria espiritual recuerda lo espiritual.

 

 

Isaías 43:18-19 No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. 19 He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.

 

 

La memoria espiritual nunca te llevará a recordar los sucesos almáticos, ella recordará las verdades espirituales constituidas en Cristo.

 

 

RECORDANDO LA VERDADERA CONDICIÓN DEL HOMBRE

 

¿Recuerda usted cuál era su condición antes de conocer a Cristo? ¿Trate de recordar…? ¿cómo estaba usted cuando Dios tocó la puerta de su corazón?

 

Entender por la palabra, en qué condición estábamos es clave para vivir adheridos y completamente entregados al evangelio de Dios. Recordar la condición en la que se estaba es clave para no retroceder, para no abandonar la causa del Reino, para no regresar al lugar de donde Dios nos sacó, y por ende, avanzan en el Reino.

 

La razón por la cual muchos comienzan el evangelio y luego se apartan de él, es porque perdieron la capacidad de recordar la condición real en la cual se encontraban cuando Dios los alcanzó con la salvación. En otras palabras, perdieron la memoria.

 

 

Te muestro varios ejemplos. algunos dicen: –Yo conocí al señor cuando padecía de un cáncer, Él me sanó de esa mortal enfermedad y por eso hoy le sirvo.

 

Otros dicen, –Yo conocí al Señor cuando estaba en la cárcel, gracias a Él pude salir de allí.

 

Otros, –Cuando conocí al Señor mi situación era difícil, ya que estaba en proceso de divorcio, pero allí llegó Jesús y salvo mi matrimonio.

 

 

No se puede obviar que cosas como los que acabo de mencionar son reales y quizás algunos de ustedes se pueden sentir identificado. Pero a la luz de la Palabra, la condición en la cual nos encontrábamos era mucho más grave de lo que imaginas.

 

En orden de importancia, o de jerarquización, qué es primero ¿la sanidad o la vida? ¿resolver un problema, o la vida?

 

Por supuesto que la vida es primero que cualquier otra cosa. Por eso la escritura NO dice, “yo he venido a resolverles los problemas”, por eso NO dice, “hoy he venido a darles sanidad”. La escritura dice, “Yo he venido a darles VIDA, y vida en abundancia”.

 

Juan 10:10 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

 

 

Esto indica que el problema real del hombre no era de cáncer, divorcio, drogas, delincuencia, infidelidad matrimonial. Ninguna de esas cosas figuraban en el Huerto del Edén cuando Dios creó a Adán. El problema real del hombre era un asunto de muerte.

 

Vale aclarar que no estoy diciendo que Dios no sana, que Dios no te asiste en tus necesidades, por su puesto que sí. Pero esas cosas no son la causa original de la condición en la que te encontrabas.

 

Que Dios sanó de un estado de coma, o libertó de las drogas, de la delincuencia, que milagrosamente Dios le permitió pagar una deuda, entre otros. Algunos le llaman a esto testimonio.

 

Pero a la luz de las Escritura y de la Palabra, hoy recobraremos la memoria de lo que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo hizo, a fin de que te levantes si estás en el piso emocional, y resurjas repotenciado en Cristo, porque ahora es cuando Dios necesita que se activen hijos entendidos en esta generación.

 

 

Veamos el Testimonio real de lo que Dios hizo.

 

1 Juan 5:11 Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.

 

 

Aquí se revela el verdadero problema del hombre, y por ende, la verdadera condición de la cual fue rescatado.

 

Tu problema no era un cáncer, no era un divorcio, tu problema no eran las drogas, tu problemas no era una deuda, tu problema no fue una violación, tu problema no era la pornografía. Tu problema real era la muerte. ¡Estábamos muerto!

 

 

Adán era el representante de toda la creación, y a través de él, por medio de la ley de la representación, todos nosotros arrastrábamos las consecuencias de la muerte.

 

Génesis 3:3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.

 

Romanos 5:17 Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.

 

 

El problema real del hombre era que estaba hundido en el reinado de la muerte. Note que esta muerte es espiritual. La muerte espiritual es mucho mas grave que cualquier otra cosa.

 

 

TE ANIMO A VIVIR COMO UN RESUCITADO

 

Efesios 2:1-6 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, 4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, 5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), 6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús.

 

 

La palabra “Juntamente” significa, al mismo tiempo. Esto es poderoso, porque al mismo tiempo que Jesucristo murió, tu moriste con Él, pero al mismo tiempo que resucitó, tu resucitaste con Él. Así que vive como un resucitado, y por ende, nunca se te debe olvidar que eres un resucitado.

 

 

Jesucristo vino, murió, pero al tercer día se levantó de entre los muertos, resucitó y se manifestó a más de 500 personas al mismo tiempo.

 

1 Corintios 15:3-6 Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4 y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; 5 y que apareció a Cefas, y después a los doce. 6 Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen.

 

Esto indica que hay evidencias de su resurrección. Si por fe tienes la plena convicción de que Jesucristo resucitó, entonces allí te regresaron la memoria porque tu también resucitaste con Él. La memoria que perdió Adán, Cristo te la regresó.

 

¿Sabes cual era el único mensaje de la Iglesia primitiva? Que Jesucristo había resucitado. Y Pablo argumenta en decir… Efesios 2:6 “y juntamente con él nos resucitó”. El poder que resucitó a Cristo de entre los muertos, es el mismo poder que te hizo resucitar a ti.

 

Quien tiene la mente de Cristo no pierde la memoria de lo que el ya hizo. Quien tiene la mente de Cristo, no olvida ninguno de sus beneficios. Tu no eres cualquiera en la tierra, tu eres un resucitado juntamente con Cristo.

 

Lamentablemente hoy se pueden ver locales llenos de cristianos con amnesia espiritual. La amnesia espiritual produce creyentes desagradecidos. Muchos se olvidaron de Dios, retrocedieron, abandonaron la causa, renunciaron a la familia de Dios porque perdieron la memoria. Se les olvidó la condición real de donde los sacaron.

 

¡Declaro que no será tu caso, declaro que pase lo que pase nunca se te olvidará lo que has recibido!

 

¿Qué tienen en común Deuteronomio 6:7-9, Salmos 1:1-2 y Filipenses 4:8?

 

  • Deuteronomio 6:7-9 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. 8 Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; 9 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.

 

  • Salmos 1:1-2 Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; 2 Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche.

 

  • Filipenses 4:8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

 

Lo que tienen en común es un ejercicio de memoria. No para recordar el fracaso, la herida, o el engaño, es para que recuerdes lo espiritual, su Palabra, lo que ha dicho y hecho.

 

 

La memoria de Cristo recuerda, así que la Iglesia debe por el Espíritu recordar lo que Cristo recuerda, por lo tanto, la lucha constante de la transformación del hombre consiste en morir a nuestra memoria carnal para vivir en la memoria de Cristo.

 

La lucha constante de la transformación del hombre consiste en morir a nuestra memoria carnal para vivir en la memoria de Cristo.

 

Cuando Jesucristo estuvo con los discípulos antes de ir a la cruz les dijo, “haced esto en memoria de mi”. En otras palabras, les estaba diciendo, no olviden quién es la copa y quién es el pan, no olviden este Nuevo Pacto.

 

La Iglesia debe hacer memoria del Nuevo Pacto porque es un mandato para ella. Esta memoria no consiste en recordar solo el madero romano, sino lo que se estableció más allá del madero. Es por ello que la demanda es, renovar el espíritu de nuestra mente para llegar a comprobar, es decir, para conocer y recordar lo verdadero.

 

 

Salmos 103:2

Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios.

 

Juan 14:26 (TLA) 26 El Espíritu Santo vendrá y los ayudará, porque el Padre lo enviará para tomar mi lugar. El Espíritu Santo les enseñará todas las cosas, y les recordará todo lo que les he enseñado.

 

 

Que Dios nos ayude a recobrar la memoria…

 

Soy Uziel Reyes y esto es Vida en Progresivo. 

 

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