NUTRICIONISTAS ESPIRITUALES

Agosto 24, 2017

Un nutricionista es un profesional experto en alimentación, la cual tiene la capacidad tanto de prevenir alguna enfermedad por malos hábitos alimenticios, como de diagnosticar aquellas que ya han avanzado en relación ha estos.

 

En una primera consulta exploratoria el nutricionista te pregunta sobre el tipo de comida que sueles ingerir, la cantidad, la frecuencia y las horas de consumo. Las interrogantes son necesarias para que el profesional de la alimentación pueda tener una idea más clara sobre lo que el paciente acostumbra comer. Luego de todo esto, de haber presencia de desorden alimenticio, viene el orden. Es allí donde se te dice lo que debes dejar de comer; sin previo aviso la dieta es cambiada por el experto.

 

Con esto en mente, ¿No te parece que es urgente y necesario que hayan en las congregaciones nutricionistas espirituales expertos que orienten a los santos en qué deben comer a la hora de alimentarse espiritualmente?

 

Déjame mostrártelo de la siguiente manera: ¿Usted comería en cualquier restaurante sin importarle el nivel de salubridad? ¿Usted le comería una empanada a cualquier vendedor ambulante? Posiblemente no.

 

¿No le parece que deberíamos tener el mismo celo a la hora de abrir la boca ante un “predicador” ambulante? No se puede comer de todo plato así éste lleve el nombre de “evangelio”.

 

Hoy se ve como ministros, predicadores y conferencistas le dan cualquier cosa a los santos sin percatarse del riesgo espiritual que ello puede causar. Congresos, retiros, talleres o encuentros son realizados cada semana alrededor del mundo cristiano, pero donde lamentablemente Jesucristo no es el alimento fundamental.

 

El nombre de Cristo sólo es usado como relleno para terminar una frase, pero no es la dieta principal en el menú

 

El nombre de Cristo sólo es usado como relleno para terminar una frase, pero no es la dieta principal en el menú. Y si Cristo no es el plato central ¿Qué come la gente? Quizás unos ingieren una porción de emoción, motivación, recreación, animación, tradiciones, rituales y costumbres evangélicas. Otros se alimentan de lo que dice el político, el cantante famoso, el youtuber o influencer. Para ser honesto, eso no es el PAN que descendió del cielo.

 

Personalmente tengo la oportunidad de viajar y predicar en diferentes lugares donde he observado el siguiente cuadro: Por ejemplo, hay de cuatro a ocho conferencistas, cada uno de ellos lleva una comida (predica) diferente, preparada según su criterio y formación teológica.

 

Unos con un transfondo de Armino, Calvino, Swinglio o Lutero, que más que sumar a la nutrición de los hijos, muchas veces les resta, causando malestares digestivos espirituales. Con profundo respeto valoramos lo que estos hombres hicieron en su momento por la causa, pero nuestra gastronomía debe estar centrada en Cristo y no en los criterios que han surgido de los hombres.

 

Un buen nutricionista espiritual preparará la palabra con la posible audiencia a la cual se dirigirá en mente, no según sus pareceres, sino con lo que el Espíritu Santo le indica. Un nutricionista espiritual no piensa en él sino en aquellos que recibirán dicho alimento. Un buen nutricionista del Reino evalúa en qué etapa de desarrollo en Cristo se encuentran quienes recibirán el pan. Un nutricionista espiritual sabe que no se trata de darles cualquier cosa, sino lo que necesitan y les ayude en su crecimiento en Cristo.

 

Así como el alimento terrenal beneficia el cuerpo biológico, así el alimento celestial (Cristo) beneficia el cuerpo celestial, la iglesia.

 

 

SÓLO CRISTO ES EL ALIMENTO DE LA IGLESIA

 

En tal sentido jamás se debe perder la perspectiva de que Cristo es presentado como el alimento de la iglesia desde Génesis hasta Apocalipsis. Note bien, sólo Cristo, no rituales ni tradiciones. Si la iglesia no está comiendo a Cristo está siendo mal alimentada. Cuando se habla de que algo es “alimento” indica su altísima importancia para la vida de un cuerpo.

 

Analicemos como Cristo es nuestra alimento

 

–En Génesis es el árbol de la vida. Gn. 2:16.

–En Éxodo es el maná que descendió del cielo. Éxo. 16.

–En Levítico es el pan de la proposición. Lev. 24:5-9

–En números era el cordero pascual. Núm. 9.

–En Juan es al agua que sacia la sed. Juan 4:14.

–En Juan es el pan que descendió del cielo. Juan 6:51.

–Para Pablo era tanto leche como alimento sólido. 1 Corintios 3:2.

–En Apocalipsis es el árbol que produce frutos que sana a las naciones. Apoc. 22:2

 

Todo esto apuntaba al Hijo como el alimento único y fundamental en la vida de los santos, (hijos). Cada una de estas figuras, hoy en verdad presente, no son para literalmente comerlas sino que la intención era dejarnos saber que sólo Cristo sacia nuestra hambre y quita nuestra sed. Que así como la comida es vital para el cuerpo, Cristo es vital para la iglesia. Dejar de comer a Cristo es correr el riesgo de morir espiritualmente así como le sucedió a Adán.

 

Por consiguiente, para alimentar a una familia, una congregación o generación del pan de vida, se debe tener más que buenas intenciones. Se debe ser un experto (competente) en el PAN, porque si el chef no conoce el pan de vida, ¿cómo pretende alimentar a los santos?

 

La gastronomía espiritual es muy extensa para que siempre se suministre pasapalos. Los pasapalos calman el hambre por un momento. Comer frecuentemente pasapalos no es alimentarse. Así sucede en algunos lugares, viven de pasapalos en pasapalos.

 

SE NECESITAN NUTRICIONISTAS PROFERSIONALES

 

Pablo fue un nutricionista profesional. En cierto momento llegó con vianda a la iglesia que estaba en Corinto pero cuando vio su nivel de madurez tuvo que hacerles un tetero (biberón). 1 Corintios 3:2Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía”. Como nutricionista, Pablo sabía que estaban en el nivel de niños, y por ende, necesitaban biberón.

 

¿Por qué? Porque aún su estómago espiritual no estaba preparado, en cambio a la iglesia que estaba en Éfeso y Colosa, los alimentó con comida sólida. Ambas cartas representan el nivel más alto de revelación que el Apóstol puedo desplegar. Es decir, estas cartas fueron todo un banquete espiritual que Pablo preparó y ellos degustaron.

 

Un verdadero nutricionista espiritual siempre tendrá a Cristo como plato central de su mesa. Un nutricionista espiritual diagnostica si el paciente está intoxicado por una mala ingesta. Un nutricionista espiritual cuida en todo lo posible la salud de los santos. La alimentación puede mejorar o empeorar la salud de un individuo, y un nutricionista del Espíritu lo sabe.

 

¡Que Dios nos de más nutricionistas! que ayuden en la buena y sana alimentación de los hijos en esta generación saturada de tanta comida chatarra, religión y mezclas. Con la expresión “comida chatarra” mi intención no es ofender sino referirme a la mala calidad de éste tipo de comida. Los fariseos de la época de Jesús comían el alimento de la ley pero se perdieron del Pan de Vida Eterna, es decir, comían pero no del verdadero Pan.

 

Esto demuestra que tener teología no es garantía de que espiritualmente se come bien. No hay alimento aparte de Cristo, fuera de él no existe tal cosa sino chatarra. Tu estomago fue diseñado para ser llenado sólo por Cristo, lo demás nunca te saciará, siempre vivirás buscando algo más.

 

En ese sentido, las preguntas serían ¿Qué comen los jóvenes… recreación y entretenimiento… filosofía o religión? ¿Qué se les da a nuestros niños los domingos en la mañana… las mismas historietas bíblicas? ¿Qué ingieren los matrimonios… los mismos talleres para parejas?

 

CRISTO ES SUFICIENTE

 

El Señor fue contundente cuando dijo: “Yo soy el Hijo del hombre, y les aseguro que, si ustedes no comen mi cuerpo ni beben mi sangre, no tendrán vida eterna. (Juan 6:53. TLA).

 

El término griego “Sarx” que se traduce al español como “carne” no tiene un significado literal, sino que tiene que ver con naturaleza. Por lo tanto cuando Jesucristo expresa de que comamos de su carne y bebamos de su sangre, no tiene nada que ver, por un lado, con canibalismo, ni mucho menos con una hostia o pedacito de pan, una copita de vino o jugo de uva. Tiene que ver con alimentarnos de Su NATURALEZA y SUSTANCIA. Ninguna sustancia material (pan y vino) podrá transformar una patología espiritual, sólo lo espiritual puede hacerlo.

 

Oremos al Padre para que manifieste más chef entendidos a fin de alimentar correctamente a los hijos y estos crezcan de manera saludable en la causa del Reino. Así que mis estimados lectores les deseo BUEN PROVECHO.

 

 

¿Y tú, qué tan consciente estás de la nutrición de los santos?

 

 

Soy Uziel Reyes y esto es Vida en Progresivo.

 

nega inverso lateral

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