¡NO AL MIEDO!

Marzo 23, 2015

Uno de nuestros mayores miedos es quedarnos solas, el hecho de pensar que en el transitar de la vida puede que algunas cosas importantes para nosotras desaparezcan nos hace llenarnos de temor, la mayoría de la veces ni si quiera queremos pensar en eso, aunque inevitablemente en algún momento siempre el pensamiento llega.

2015 CON DETERMINACIÓN

Quisiera que leyeras conmigo algunos versículos del Salmo 139, que nos declara una gran verdad, Oh Señor, tú me has examinado el corazón y lo sabes todo respecto de mí. Sabes si me siento o me levanto. Cuando estoy lejos, sabes cómo es cada uno de mis pensamientos. Trazas la senda delante de mí, y me indicas donde meterme y descansar. Cada momento sabes dónde estoy. Sabes lo que voy a decir antes que lo diga. Vas delante y detrás de mí, y colocas tu mano de bendición sobre mi cabeza. Esto es demasiado glorioso, demasiado admirable para creerlo. ¡Jamás podre extraviarme de tu Espíritu! Jamás podre alejarme de mi Dios” vv. 1-7 (VBAD).

El miedo llega en aquellas circunstancia donde lo primero que pensamos es en huir o querer desaparecer o la simple ilusión de desear que es un mal sueño y que despertaremos de él, pero tomando la lectura a la que hemos hecho referencia en el párrafo anterior me conforta saber que Dios sabe todo de nosotros, pues es nuestro creador, me gusta eso de “cada momento sabe dónde estoy” es decir es imposible que me le extravíe a Dios, él tiene absoluto cuidado de mí.

A veces pienso como mujer lo difícil que debió ser para Eva estar sola sin una madre o amiga, ser la primera esposa, pero al mismo tiempo la primera en tener una crisis matrimonial y no tener con quien hablarlo, ser la primera madre pero al mismo tiempo ser la primera mujer en perder un hijo, y no tener quien la consolara, nada fácil para esta mujer enfrentar sus miedos.

Pero al mismo tiempo su valentía al reconocer sus errores y creer firmemente que ella era el reflejo de la imagen de Dios y no darse por vencida me dan unas de las lecciones más grande, que como mujer puedo recibir, esa mujer se llenó de valentía y supero su crisis matrimonial, supero su duelo por la perdidas de sus primeros hijos, asumió con gallardía lo que era y venció sus miedos, porque tuvo la capacidad de enfrentarlos y creer que era ella la mujer que Dios había escogido y formado con toda excelencia.

Decide creer lo que eres en Dios

Alégrate en saber que las cosas serán mejor porque Dios tiene absoluto cuidado de ti. Decide no criticarte o bajarte de categoría por los errores cometido, al contrario asúmelos y enfréntalos porque ese no es final. Alégrate porque eres mujer admirada por los tuyos aunque no seas por los muchos. Decide conectarte con el Espíritu de Dios y el manifestara a tu vida su diseño para ti.

Cree firmemente y decide vivir día a día como “hija de Dios” y tus miedos en el serán disipados. Que en vez de miedo se manifieste en ti temor por el Espíritu: “El temor del Señor es el principio de la sabiduría”… Proverbios 1.7 Este temor no es miedo ni inseguridad, sino la plena confianza de saber que Dios lo sabe todo de mí y lo que el determine es lo correcto para mí.

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