La Verdadera Comunicación De Impacto. P.2

Agosto 22, 2016

En la primera parte de este escrito te mostraba datos e información científica de la comunicación y los tres elementos que la componen.

 

Para leer la primera parte OPRIMA AQUÍ.

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Estos elementos son: El mensaje verbal (las palabras), el mensaje vocal (la entonación), y el mensaje visual (el lenguaje del cuerpo). Establecíamos que el lenguaje corporal tiene una influencia o impacto del 93% del mensaje a la hora de comunicar.  Es decir, que el peso no recae en el discurso sino en lo que tu cuerpo transmite.

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Cuando hablamos de lenguaje corporal, nos referimos a casi todo, incluso de aquellas cosas que quizás no te imaginas, por ejemplo: La sonrisa, la forma de sentarte o de estar de pie, la manera en como mueves las manos, los hombres y por supuesto, vestimenta o apariencia personal.

 

Los expertos en comunicación capacitan a personas a fin de que se conviertan en excelentes comunicadores, no sólo del discurso (las palabras) sino del resto de su lenguaje corporal. Estos gurúes te entrenan para que te presentes ante el público de manera carismática, elocuente e impactante.

 

Vale decir que estos entrenamientos son importantes y nada despreciables. Una persona diligente logrará hablar bien, vestirse bien, y tener una buena postura en toda su disertación. El detalle está en lo que sucede después que el discurso o presentación de esa persona terminan.

 

Pero ¿qué es lo que está detrás de esto y que aun no nos han dicho? El primer artículo lo finalizaba diciendo que voy a añadir dos elementos contundentes “más”, que componen a mi manera de ver, –como comunicador social que soy, y comunicador del evangelio del Reino– el completo cuadro de una verdadera comunicación de impacto.

 

Lo que voy a enumerar a continuación, te servirá si eres un padre de familia, estudiante, empresario, funcionario público o un ministro del evangelio. No le voy a dar porcentaje (aunque en el primer artículo lo hice) para no limitar el alto indicador que tienen. Pero vale destacar que poseen un fuerte y alto impacto en el proceso de tu comunicación.

 

El primero de ellos es:

 

–1. El mensaje de tu vida.

 

Hay una notable diferencia entre lo que en un “momento” determinado puede decir tu cuerpo, y lo que dice “el mensaje de tu vida” el resto del tiempo.

 

Alguien en un momento especifico puede decir bien y mucho por el hecho de haberse preparado para la ocasión. Puede hablar bien, vestir bien, y comportarse bien. La pregunta es, ¿pero qué dice la voz de tu vida el resto del tiempo?

 

Déjame decirte que “el mensaje de tu vida” habla mucho mas fuerte y tiene mucho más impacto que el mismo lenguaje corporal. Se podrá impactar en el “momento” con un buen lenguaje corporal, pero la voz de tu vida tarde o temprano delatará lo que ocultó el lenguaje del cuerpo.

 

La audiencia más temprano que tarde descubrirá que no se es lo que dice ni muchos menos lo que se aparenta. ¿cómo lo descubrieron? Sencillo, el mensaje de vida de esa persona se los dijo.  

 

El mensaje más impactante viene del lenguaje de tu vida, ese mensaje es tu yo real, ese yo real es tu esencia. Lo que en realidad eres está ahí. Aquí no importa tanto lo que se dice ni como se dice, sino lo que en realidad eres. Nota que intencionalmente he repetido la palabra “real” ya que eso es lo que realmente eres.

 

Esa voz es la que con más volumen habla de ti sin que te des cuenta. Esa voz es la que al cabo de un tiempo las personas aprenden a identificar en ti por encima de tus palabras. Esa voz es la que impacta y deja una marca indeleble en el oído emocional de quienes han logrado conocerte.

 

Alguien dijo: “enseñamos lo que sabemos pero reproducimos lo que somos” pues esa voz se encarga de reproducir lo que realmente eres.

 

En ese sentido, si vas a hablar a una gran audiencia, a tus compañeros de la universidad o de trabajo, el discurso o lo que vayas a decir es importante, y como tal debes estar preparado. De igual forma debes cuidar el tono de voz y lo que dice tu cuerpo. Pero más importante que todo ello es lo que dice “el mensaje de tu vida”.

 

No hay nada que convenza más que ver, que las palabras expresadas por alguien son el resultado de el mensaje de su vida y no por el maquillaje de las apariencias lingüísticas o el ornamentado traje (vestido) que de momento engalana.

 

 

Jesús impactaba por el mensaje de su vida.

 

Cuando los de su época escuchaban a Jesús hablar, la gente decía, “Habla como quien tiene autoridad” ¿cuál era esa perceptible autoridad que evidenciaba? Nada menos que “el mensaje su vida”. Este resonaba más fuerte que el sonido de sus palabras.

 

Marcos 1:22 (TLA) Todos estaban admirados de sus enseñanzas, pues cuando les hablaba, lo hacía con autoridad, y no como los maestros de la Ley.

 

 

Ese “mensaje o voz” estaba por encima de lo que expresaban los Fariseos. Los Fariseos y maestros de la ley se sabían el discurso, las profecías, los mandamientos. Incluso usaban una vestimenta particular como rabinos o maestros, es decir, vestiduras “espirituales” que ante la gente aparentaban tener más autoridad que muchos. Pero la voz de sus vidas le bajan volumen a cero a lo que ellos expresaban con la boca.

 

Los Fariseos fueron oradores de impacto, pero era un impacto negativo. Es por ello que todos impactamos cuando comunicamos, unos para bien y otros no tan bien. Los maestros de la ley en público hablaban de lo lindo, pero el público quedaba sordo con las estridencias de sus vidas.

 

En segundo lugar:

 

–2. El mensaje de Dios.

 

Este elemento (que no es cualquier cosa) es el más contundente de todos a la hora de comunicar. No es lo mismo que trates de decir algo de ti mismo, a que Dios diga algo de ti. El mensaje que más impacto tiene, es lo que el Padre dice de ti, ese mensaje está por encima de todos los demás.

 

Aquí no se trata de que tu boca, tu tono de voz o tu lenguaje corporal dicen algo. Aquí es que Dios dice algo… eso cambia toda la perspectiva.

 

Mateo 3:17 Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.

Mateo 17:5 Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.

 

Aunque ciertamente el pasaje arriba citado habla es de Jesucristo. El Padre celestial conoce a todos sus hijos y por ende Él puede opinar de ellos. Si el Padre da testimonio de ti, y certifica lo que eres, no hay mensaje más impactante que ese. Donde quiera que te pares y sin necesidad de decir “soy cristiano”, otros lo notaran. ¿Y como llegaron a esa conclusión sin abrir la boca? El Padre da testimonio de sus hijos.

 

No solo el Padre da un mensaje impactante acerca de ti, sino que Su Espíritu también lo hace.

 

Romanos 8:16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.

 

Si hay alguien que no se equivoca a la hora de dar testimonio acerca de nosotros es el Espíritu Santo. Él sí sabe decir quienes realmente somos. Nos podremos aprender brillantemente el discurso, entonar la voz de manera teatral, comportarse y vestir de punta en blanco, pero al Espíritu jamás engañaremos. Él siempre dirá la verdad y nada más que la verdad.

 

Si quieres ser un comunicador de impacto asegúrate en ser genuinamente hijo de Dios, tener un testimonio auténtico, ser veraz y fidedigno en donde quiera que estés. Eso te convertirá naturalmente en un comunicador de impacto, que tiene una fe no fingida, como la de Timoteo, su madre y su abuela. Es evidente que el Espíritu dio testimonio a Pablo acerca de esta familia.

 

2 Timoteo 1:5 trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.

 

En conclusión, no desestimes ninguno de los elementos de la comunicación, a manera de resumen te los muestro.

 

–Las palabras.

–El tono de voz.

–El lenguaje corporal.

–El mensaje de tu vida.

–Lo que dice el Padre celestial.

–Y lo que dice el Espíritu.

 

Pero no pierdas de vista los dos últimos que te he planteado. Recuerda que estos son vitales para una comunicación de impacto.

 

Soy Uziel Reyes y esto es Vida en Progresivo.

 

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