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Abril 6, 2019

El hombre terrenal es limitado, temporal e imperfecto. El terrenal quiere acercarse a Dios pero a su manera, bajo sus términos y condiciones. El terrenal le reclama a Dios por lo malo que le sucede, se justifica así mismo y aplica su propia justicia. Quiere calmar su conciencia haciendo cosas buenas.

El terrenal se deleita en complacer su alma y sus instintos. Se cree bueno y mejor que otros, cree ser el centro de mesa del universo.

El hombre terrenal es orgulloso, vanidoso, contencioso, lujurioso, chismoso, peligroso. De nada pierde el gozo, saliendo a relucir su infructuoso pozo de agua turbia de su manantial pasmoso. El terrenal debe ser suprimido para que se manifieste el glorioso.

 

Pero el hombre celestial es pleno, eterno y perfecto. Es atemporal vigente, presente, pasado y futuro. Su proceder es correcto y su justicia intachable. El celestial es amable, deseable, confiable e inmutable. Todo en él es para nada desechable, nada cambiable, él es firme y estable, increíblemente inigualable.

El hombre celestial es puro en su naturaleza, no se corroe ni se oxida, ni cambia la calidad de Su vida. El celestial es remedio, es solución, es salida, es la puerta, es la vida, es comida, es agua para saciar y lavar. Es camino para caminar, es mente para pensar, es vida para vivir, es descanso para descansar.

El celestial es llave para abrir y libertad para ser libres. Es fiesta para disfrutar, vino para embriagarse, es intimidad para amar, genética para reproducir. Es Padre para corregir, Espíritu para guiar, ingeniero para edificar, abogado para defender.

El celestial es verbo para hablar, melodías para cantar y letras para escribir. Es cultura para expresar, idioma para hablar, casa para habitar, es ciudad para residir. Es corona para reinar, cetro para gobernar, espada para vencer.

El celestial es don, perdón, abundancia, gracia. Sabiduría, alegría, riqueza, querencia, herencia, complacencia, magnificencia. El celestial es el todo, con todos, sobre todos y en todos. No se esconde, responde, es el nombre sobre todo nombre. No hay como él porque todo es de él, por él y para él.

¿Y TÚ CUÁL ELIGES?

 

Soy Uziel Reyes y esto es Inteligencia Espiritual

 

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