¡Dios Necesita Un Milagro!

Diciembre 15, 2016

Qué tal si cambiamos la declaración –Ven a recibir tu milagro– por: “Vamos a hacerle el milagro a Dios, de ser la Ekklesía que manifiesta a los hijos que la tierra gime y necesita” ¿No te parece que este seria un milagro más pertinente para nuestro mundo actual?

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Hoy se escucha con frecuencia la gran oferta –Ven a recibir tu milagro– Oferta que es irresistible para las necesidad de cientos de personas. Muchos quieren un milagro financiero, matrimonial, en su relación con los hijos, en la empresa. Otros por deudas, y la que no puede faltar, por enfermedades. De hecho, es la que más demanda tiene.

 

Es como una especie de tienda de centro comercial, donde han bajados los precios hasta un cincuenta por ciento de descuento. Y qué crees… ahí está el pantalón que ella tanto quiso comprar, ahí está la cartera que le combina perfectamente con las sandalias rojas de tacón alto. De seguro, algunos no podrán resistirse, en especial las damas no es cierto.

 

 

Considera lo siguiente. ¿Son los milagros el centro del evangelio?

 

Al parecer, así se está operando en algunos ámbitos cristianos. Se ofertan descuentos para las necesidades de la gente, a fin de que éstos se aboquen al remate de la sanidad divina. Pareciera que con este tipo de ofertas es que logran mantener llenos sus auditorios. Por supuesto, cada quien es libre de usar las estrategias de alcance que mejor le parece.

 

 

Pero, qué interesante que Jesucristo nunca predicó –Ven a recibir tu milagro– Su misión no estaba centrada en la necesidad del hombre sino en la prioridad de predicar el evangelio del Reino. Incluso, en cierta oportunidad él mismo dijo que buscáramos primeramente el Reino de Dios y su justicia. No los milagros (Mateo 6:33)

 

 

Según Lucas 4:43, Su Padre lo había enviado a una misión específica. ¿Qué quería el Padre que su Hijo hiciera? Predicar el evangelio del Reino en todas partes.

 

 

Lucas 4:43 Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado.

 

 

Pregúntate ¿Jesús atrajo a la gente ofertándoles milagros como un experto en marketing religioso? En ninguna manera. Él siempre mantuvo empuñado –en la espada de su lengua– el tema central de su mensaje. Tema que por cierto fue el mismo en tres años de ministerio. “arrepentíos, el Reino de los cielos se ha acercado”.

 

 

La naturaleza humana siempre estará inclinada a que Dios le haga milagros, pero ¿quien le hace el milagro a Dios de expandir su Reino? ¿Quién le hace el milagro a Dios de cumplir su voluntad en la tierra? ¿Para esto no fue que Él constituyó a Su Ekklesía?

 

 

En la mayoría de los cultos de milagros, los que más pasan al frente para recibirlos son los cristianos. Pero la vida cristiana no consiste en vivir de milagro en milagro. Bien lo dijo el Señor, “No solo de pan vivirá el hombre sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”.

 

 

El pan representa la necesidad del hombre; y convertir la piedra en pan era un milagro que el tentador pretendía que Jesús hiciera. Pero Jesús fue contundente en decirle; no solo se vive de milagros.

 

 

La verdad de todo esto, es que tu vives por la Palabra de Dios, no para buscar milagros. Los milagros no transforman a nadie, la Palabra de Dios si. Hagámosle el milagro a Dios de extender su Reino aquí y ahora. Tal cual como lo hizo nuestro Señor Jesucristo.

 

 

Hagámosle el milagro a Dios de extender su Reino aquí y ahora

 

 

Así como el Padre envió al Hijo para traer el Reino, el Hijo envió a la Ekklesía en Mateo veintiocho. Él la comisionó para expandir, llevar, declarar y manifestar su Reino, no para buscar milagros.

 

 

Cristo le hizo el milagro al Padre. ¿Cuál era ese milagro? Cumplir Su voluntad hasta que la consumó. Ahora le toca a la Iglesia hacerle el milagro a Cristo. ¿Cuál es el milagro? Llevar el Reino y ser testigos hasta lo último de la tierra.

 

La propuesta –Ven a recibir tu milagro– puede ser noble y benigna, pero no es el centro del evangelio. No estoy en contra de convocar este tipo reuniones. Dios es bueno y es nuestro sanador, en eso estamos claros, pero el centro del evangelio no son los milagros.

 

 

El Señor siempre estuvo enfocado para qué había sido enviado. Nada lo distrajo de su asignación. Ni si quiera la necesidad del hombre lo pudo desviar. Él había venido a hacerle el milagro a su Padre, ¿cuál? Cumplir Su voluntad.

 

 

Cuando Jesús operaba un milagro, no era para hacerle el milagro al necesitado, sino para hacerle el milagro a su Padre, ¿cuál? demostrar el amor del Padre a través de su vida. ¿Lo ves? Este enfoque es totalmente diferente, así deberíamos operar. (Juan 3:16)

 

 

Te imaginas una reunión donde se declare, –Hagámosle el milagro a Cristo, somos su Ekklesía y nos constituyó para gobernar los sistemas y ambientes– Dios está esperando a hijos que estén dispuestos a hacer avanzar Su Reino en esta generación. Y la tierra está esperando el milagro mas grande que se pueda dar debajo del sol; La manifestación de esos hijos.

 

 

Romanos 8:19 Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.

 

 

Mientras muchos feligreses esperan la gran oferta de un milagro, lo hijos entendidos saben que ellos le hacen el milagro a Dios; cumplir con su voluntad aquí y ahora.

 

 

¿Que tal si hoy todos nos disponemos a hacerle el milagro a Dios?

 

 

Soy Uziel Reyes y te animo a vivir una Vida en Progresivo.

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